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Contesto las mismas diez preguntas todos los días: cómo quitármelas de encima

Horario, aparcamiento, cuánto tarda, si se paga con tarjeta. Las mismas diez, todos los días, y cada una te saca de lo tuyo. Qué se arregla gratis, cuáles puede contestar una máquina y cuáles no.

El problema

«¿A qué hora cerráis?» «¿Tenéis aparcamiento?» «¿Cuánto tarda?» «¿Se puede pagar con tarjeta?» Las contestas con gusto, pero son las mismas diez, todos los días, y cada una te saca de lo que estabas haciendo.

No es solo el minuto que tardas en responder. Es volver a concentrarte después. Y los días de más trabajo, que es cuando más preguntan, se quedan sin contestar hasta la noche.

Contesto las mismas diez preguntas todos los días: cómo quitármelas de encima

Cuánto te cuesta

Haz la cuenta con tus números. Apunta durante tres días cada pregunta repetida que contestas, por teléfono, por WhatsApp o en el mostrador. Si te salen 20 al día y cada una te lleva dos minutos entre leerla, contestar y volver a lo tuyo, son 40 minutos diarios. En un mes de 22 días, más de 14 horas. Con tus cifras saldrá más o menos; lo que casi siempre sorprende es el total.

Las opciones que existen, de gratis a más

  • Ponerlo donde lo busca la gente. Tu ficha de Google con el horario, el aparcamiento y las formas de pago al día. Una sección de preguntas frecuentes en la web. Muchas preguntas llegan porque el dato no está o está viejo. Gratis.
  • Respuestas guardadas en WhatsApp Business. Escribes la respuesta una vez y la mandas con dos toques. Gratis, y te quita la mitad del trabajo. Sigue haciendo falta que alguien conteste.
  • El mensaje automático de bienvenida o de ausencia. Gratis. Sirve para decir «te contesto en un rato», no para resolver la duda.
  • Un asistente que responde con tu información aprobada. Con botones o con IA, en tu WhatsApp o en tu web. Contesta las repetidas a cualquier hora y te pasa lo que no esté claro.

Cuáles puede contestar una máquina y cuáles no

Las que tienen una respuesta que siempre es la misma: horario, precios publicados, cómo llegar, qué documentos traer, cuánto tarda un trámite. En una gestoría, por ejemplo: cuándo se presenta el IVA o qué hace falta para dar de alta a un trabajador.

Las que no: las que piden criterio. «¿Qué me conviene?», «¿me haces un descuento?», una queja, cualquier cosa delicada. Esas tienen que llegar a una persona, y un buen asistente las reconoce y te las pasa con lo que ya se ha hablado, para que nadie empiece de cero.

Lo que no debe hacer nunca es improvisar. Si no tiene el dato, lo dice y avisa. Un asistente que contesta lo que le parece es peor que no tener ninguno.

Lo que haría yo

Por orden, y parando en cuanto se resuelva:

  • Primero, la lista. Tres días apuntando. Sin lista, todo lo demás es a ojo.
  • Después, lo gratis. Ficha de Google, preguntas frecuentes y respuestas guardadas. Con esto mucha gente ya no necesita más.
  • Si siguen siendo muchas, el asistente. Y entonces esa lista de tres días es justo lo que hay que enseñarle.

Si tus preguntas llegan sobre todo fuera de horario, el enfoque cambia un poco: lo cuento en pierdo llamadas y WhatsApps fuera de horario.

Mi solución: un asistente que contesta las repetidas y te pasa las demás

Me mandas tu lista de preguntas y te digo cuáles puede contestar solo y cuáles no. Si con lo gratuito te basta, te lo digo. Precio cerrado antes de empezar.

Ver cómo funciona y qué cuesta →  

Siguiente paso

Cuéntame tu caso en una asesoría gratuita de 45 minutos

Presencial en Granada, por videollamada o por teléfono. Me cuentas cómo trabajáis un día normal y sales sabiendo qué te compensa, qué no y cuánto costaría. Si no te llevas al menos tres ideas aplicables, me lo dices y listo.

Trato directo conmigo, Vicente Ruiz. Por fases, sin permanencia, y tu DPD revisa el proyecto antes de tocar un dato real.

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